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Guía técnica · Lectura 5 min
Ciclo y remojo: cómo regar pendientes y suelos arcillosos sin escurrimiento
Cuando la tasa de precipitación del aspersor supera la velocidad de infiltración del suelo, el agua se va por la vereda. Dividir el riego en ciclos cortos con pausas resuelve el problema sin cambiar el sistema.

En taludes, jardines sobre relleno compactado y suelos arcillosos es habitual ver charcos y escurrimiento a los pocos minutos de partir el riego, mientras la zona radicular sigue seca. La solución de programación se llama ciclo y remojo, y la mayoría de los controladores actuales la incorpora.
Infiltración por tipo de suelo
Los suelos arcillosos absorben entre 2,5 y 6 mm/h; los francos entre 6 y 13 mm/h; los arenosos entre 13 y 25 mm/h. Un aspersor de abanico aplica fácilmente 30 a 40 mm/h: en arcilla, el 80 % de esa agua no alcanza a entrar.
Cuándo es obligatorio
En suelos arcillosos basta una pendiente del 4 % para que haga falta; con boquillas rotativas de baja tasa, sobre el 12 % de pendiente; y en general cuando la infiltración del suelo es menor a 13 mm/h o el terreno está compactado.
Cómo dividir el tiempo
Un riego de 24 minutos se programa como tres ciclos de 8 minutos con 15 minutos de remojo entre ellos; uno de 12 minutos, como dos de 6 con 30 a 60 minutos de pausa. El total aplicado es el mismo, pero llega a la raíz en vez de a la calle.
Qué hace cada ciclo
El primero rompe la tensión superficial y humedece los primeros centímetros; el segundo y el tercero penetran hasta la zona radicular porque el suelo ya está receptivo. Por eso el remojo no puede ser tan largo que el suelo se seque de nuevo en superficie.
Emisores de baja tasa
Reemplazar aspersores de abanico por boquillas rotativas multichorro (unos 10 mm/h) reduce la tasa a un cuarto y, en muchos taludes, elimina la necesidad de ciclos. Además resisten mejor el viento y mejoran la uniformidad.
Válvulas de retención en cabezas bajas
En pendientes, al cerrar la zona la tubería se vacía por las cabezas más bajas y forma charcos al pie del talud. Los cuerpos con válvula de retención integrada retienen esa columna de agua y evitan el problema.
El resultado en el césped
Regar hasta la profundidad radicular objetivo (15 a 30 cm) y dejar que el suelo agote la mitad de su reserva antes del siguiente riego produce raíces más profundas y un césped más denso y tolerante al calor.
En nuestras mantenciones de áreas verdes revisamos la programación de cada controlador y aplicamos ciclo y remojo en las zonas que lo requieren, sin costo adicional dentro del plan.
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